Un día en el colegio a la hora de comer, un adolescente molestó a otro y por ello comenzó una guerra de comida.
Yo, que estaba sola en las mesas de atrás, me puse muy nerviosa y lo que pasó es que con la fuerza de mi mente paré el tiempo de todo el mundo. Yo, muy asombrada, me dije…
—¿Qué ha pasado?—me pregunté, sospechando que quizá tendría poderes.
Después de un rato volvió todo a la normalidad.
La guerra de comida siguió, hasta que la cocinera la detuvo.
Estuve todas las horas de clase, pensando en lo que había
sucedido y que quin podría aconsejarme para que no sucediera nunca más.
En el primero que pensé fue en el profesor Rodolfo que nos da A.E.O.
Fui a donde estaba.
—Hola, ¿qué tal estas?,¿qué quieres? —me preguntó el profesor.
—Pasa algo extraño, creo que tengo poderes—le contesté.
El profesor estuvo unos días documentándose, hasta que un día me dijo que tomara un zumo raro, de color verde y que tenía un sabor raro.
—Lara, tómate todo aunque esté malo. Esto hará que se te quiten los poderes—me dijo el profesor.
Yo, sin poner cara de asco, me lo tomé todo.
Al pasar una semana los poderes se me quitaron.
Y yo muy feliz. Fui a donde el profesor y le di las gracias.